¿Cómo perder el miedo al dentista?

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Muchas personas sienten miedo al dentista, y es algo más común de lo que parece. Aun así, es muy importante acudir al menos dos veces al año para cuidar la salud de la boca y evitar problemas que, si no se tratan a tiempo, pueden afectar a todo el organismo.
Si el dentista te produce nervios o temor, hay varias formas sencillas de empezar a superarlo.
Una buena idea es comenzar con una primera visita tranquila. Puedes ir solo a una revisión general, en la que el dentista revisará tus dientes y encías y, por mucho, hará una limpieza. Si te indican que necesitas algún tratamiento y no te sientes preparado en ese momento, no pasa nada: puedes dejarlo para más adelante y tomarte el tiempo necesario para mentalizarte. Esta primera visita sirve para conocer la clínica, al personal y al dentista, y comprobar si te sientes cómodo y en confianza. Además, si te sientes a gusto, podrás hablar abiertamente sobre tus miedos.
También es recomendable acudir a la clínica en horarios con menos gente, como a primera hora de la mañana, cuando la mayoría de las personas está trabajando. Aunque tengas que pedir permiso en el trabajo o aprovechar un día libre, puede valer la pena para estar más tranquilo. Intenta llegar puntual para evitar más nervios.
Durante la consulta, es importante que sientas que tienes el control. Comenta tu miedo al dentista y acuerden una señal para indicar si algo te molesta, como levantar la mano. Si eso ocurre, el profesional se detendrá y solo continuará cuando el problema esté resuelto.
Otra ayuda sencilla es escuchar música. Puedes llevar tus canciones favoritas, un audiolibro o ese pódcast que siempre te acompaña, para distraerte y relajarte durante la visita.
Las técnicas de relajación también pueden marcar la diferencia. Respirar profundamente, inhalar despacio, mantener el aire unos segundos y soltarlo lentamente ayuda a calmar el cuerpo y a reducir los nervios.
Ir acompañado de una persona de confianza suele ser muy útil. Tener a alguien cerca que brinda apoyo emocional, hace que la situación se sienta más controlada.
Por último, busca un dentista que se comunique contigo con calma, paciencia y empatía, y que te explique claramente qué va a hacer y cómo lo hará. Cuanta más información tengas, más tranquilo te sentirás y mayor será tu confianza en que todo saldrá bien.
REFERENCIAS: